Phantom Twist: el dron que engaña a la vista y se vuelve casi invisible en vuelo

Phantom Twist: el dron que engaña a la vista y se vuelve casi invisible en vuelo

Gira tan rápido que deja de verse a simple vista.

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Los ingenieros de la Universidad Northwestern desarrollaron un dron inusual que durante el vuelo se vuelve casi imperceptible para el ojo humano. En lugar de materiales transparentes, camuflaje o sistemas complejos de ocultación, los investigadores aprovecharon una característica de la visión humana: al girar rápidamente, un objeto se convierte en una mancha borrosa semitransparente que se funde con el fondo.

El proyecto recibió el nombre Phantom Twist. Mientras funciona, todo el fuselaje del dron gira a una velocidad de hasta 25 revoluciones por segundo. Para una persona esto es suficiente para dejar de distinguir los detalles individuales de la estructura. En lugar de la silueta habitual del multicóptero, en el aire queda solo una nube borrosa apenas perceptible.

El desarrollo se presentó en la conferencia Robotics: Science and Systems 2026, dedicada a las investigaciones actuales en robótica.

Los autores señalan que la mayoría de los intentos previos para hacer los drones menos visibles se centraron en cambiar su apariencia externa. Para ello se empleó pintura de camuflaje, materiales transparentes o incluso elementos ópticos que desvían la luz. En Phantom Twist, los ingenieros decidieron no ocultar el aparato de la vista directamente, sino cambiar la forma en que se percibe.

Un cuadricóptero convencional tiene cuatro motores con hélices independientes. Durante el vuelo solo giran las hélices, mientras que el fuselaje permanece inmóvil y es fácilmente visible. En la nueva construcción se utiliza un solo motor y una sola hélice. Mientras la hélice gira en una dirección, todo el resto del fuselaje comienza a girar en la dirección opuesta.

Gracias a esto el dron prácticamente no tiene partes inmóviles a las que se pueda fijar la mirada. Todo el dispositivo está en movimiento constante, y la visión humana promedia la imagen en un corto espacio de tiempo, transformando el aparato en una estela semitransparente.

Según los investigadores, el ojo humano no funciona de forma instantánea. Al igual que una cámara con larga exposición, acumula la luz entrante durante un periodo. Si un objeto se mueve demasiado rápido, los elementos individuales dejan de distinguirse y se funden en una imagen borrosa. Precisamente este efecto hace que ventiladores o hélices de aviones que giran rápidamente sean casi invisibles.

Para lograr el mejor resultado, los ingenieros no se limitaron a la construcción inusual. Utilizaron algoritmos de inteligencia artificial para el diseño automático del fuselaje.

Primero el ordenador generó alrededor de 20 000 variantes de drones capaces de mantener la estabilidad en vuelo. Luego los algoritmos cambiaron repetidamente la ubicación del motor, las baterías, la placa de circuito, el contrapeso y otros componentes, evaluando simultáneamente tanto las características de vuelo como la visibilidad de la estructura.

Tras una selección preliminar, cada modelo se hacía girar virtualmente y su imagen se superponía sobre unos 100 fondos reales diferentes. Después, un modelo especial de visión por ordenador, que imitaba rasgos de la percepción humana, determinaba cuánto se podía detectar ese dron.

Las configuraciones con menor visibilidad obtenían mejores puntuaciones. A continuación, el algoritmo volvía a cambiar la disposición de los componentes y repetía los cálculos. Ese ciclo de optimización se ejecutó de forma automática hasta conseguir la variante más eficaz.

La versión final incluyó una disposición inusual de los elementos internos. La electrónica, el motor, las baterías y otras piezas se colocaron en distintos niveles, con ángulos variados y a cierta distancia entre sí. Como resultado de esa disposición, durante la rotación se solapan menos entre sí y la imagen final es aún menos visible.

Según la propia métrica de los investigadores, Phantom Twist resultó aproximadamente diez veces menos visible que un cuadricóptero convencional de tamaño similar.

Los autores creen que drones de este tipo pueden ser útiles en situaciones en las que es importante intervenir mínimamente en el entorno. Por ejemplo, para la observación de aves durante la época de nidificación, el estudio de animales salvajes, la inspección de humedales, bosques o la revisión de puentes, líneas eléctricas y otras infraestructuras.

En muchos de esos casos los animales cambian su comportamiento inmediatamente después de la aparición del cuadricóptero, y las personas comienzan a actuar de forma distinta al percibir una cámara en el aire. Un aparato menos visible puede realizar las mismas tareas generando muchas menos interferencias visuales.

Aún no se puede llamar completamente invisible al Phantom Twist. Los investigadores señalan varias limitaciones. En primer lugar, la hélice sigue produciendo un ruido claramente audible, que puede delatar la presencia del aparato incluso cuando resulta difícil verlo.

En segundo lugar, algunos elementos de la estructura, incluidas las cables y los soportes portantes, todavía son distinguibles con una inspección detenida. El equipo ya trabaja en versiones posteriores del dispositivo, que planean usar más materiales transparentes y una planta de energía más silenciosa.

Aunque el desarrollo sigue siendo un prototipo de investigación, demuestra un enfoque inusual para crear drones poco visibles. En lugar de luchar contra las leyes de la óptica, los ingenieros aprovecharon las leyes de la percepción visual y lograron que el propio proceso de percepción oculte la aeronave.