Rastro iraní en el alcantarillado: los servicios de inteligencia buscan a los responsables del ataque a plantas de tratamiento de agua

Rastro iraní en el alcantarillado: los servicios de inteligencia buscan a los responsables del ataque a plantas de tratamiento de agua

Un incidente reciente casi deja a los residentes sin agua potable.

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Los ciberataques a la infraestructura municipal se están convirtiendo cada vez más en una prueba no solo de la protección digital, sino también de la capacidad de las ciudades para restaurar rápidamente el funcionamiento de servicios críticos. En Minnesota, un ciberataque coordinado interrumpió el funcionamiento de instalaciones de agua y alcantarillado en más de 30 localidades, informó el departamento de tecnología del estado.

Una de las ciudades afectadas fue Braham, con una población de alrededor de 1.700 habitantes. La mañana del 27 de julio las autoridades locales informaron que la planta de tratamiento de agua se había apagado por una causa desconocida y pidieron a los residentes reducir el consumo de agua debido a la reserva limitada en el depósito. Más tarde la ciudad aclaró que la causa del fallo fue un ataque malicioso a los sistemas informáticos de control, tras lo cual la instalación volvió a funcionar.

En Plymouth, suburbio de Minneapolis con una población de alrededor de 80.000 personas, los especialistas desconectaron los equipos afectados de la red para detener el ataque y evitar su propagación. Como resultado, el incidente afectó a dispositivos con conexión celular en dos torres de agua y en varias estaciones de bombeo. Las autoridades declararon que la calidad del agua no se vio afectada y no fue necesario restringir su uso.

El Departamento de Tecnología de la Información de Minnesota involucró a otras agencias estatales en la investigación y la recuperación, incluidas las de seguridad pública y salud, así como agencias federales. Los especialistas transmitieron a las organizaciones afectadas información sobre las amenazas, recomendaciones para responder y ayudaron a localizar las consecuencias del ataque. Hasta el momento no se ha determinado la fuente del ataque.

Se considera una posible relación con grupos iraníes en el contexto de advertencias recientes de agencias estadounidenses sobre intentos de atacar dispositivos industriales conectados a Internet, incluidos los controladores programables que se utilizan para gestionar la infraestructura crítica. Sin embargo, en el caso de Minnesota aún no hay confirmación de que los atacantes hayan empleado precisamente ese método.

El incidente ocurrió en el contexto de un problema general con la protección de los sistemas de agua en Estados Unidos. En el país operan aproximadamente 150.000 instalaciones de agua, muchas de las cuales son pequeñas y cuentan con recursos limitados para contrarrestar ciberataques. Una inspección de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos mostró que una parte significativa de los sistemas no cumplió los requisitos de actualización de la evaluación de riesgos y de los planes de respuesta ante emergencias.

Los especialistas señalan que los ataques a la infraestructura hídrica aún no han provocado consecuencias graves confirmadas para la salud pública, pero los operadores deben reforzar la protección. Entre las medidas recomendadas figuran actualizar los planes de respuesta, aumentar la preparación del personal, limitar las conexiones de red innecesarias y proteger los sistemas de control remoto, incluidos los sistemas SCADA, que permiten controlar el funcionamiento de las instalaciones de abastecimiento de agua.