Snapchat reportó a una profesora al FBI por una broma sospechosa en mensajes privados.

Snapchat reportó a una profesora al FBI por una broma sospechosa en mensajes privados.

Algoritmos pasaron por alto el contexto y provocaron consecuencias irreversibles.

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Los mensajes privados en las aplicaciones de mensajería suelen dar una sensación de privacidad, pero la historia de una joven profesora de Estados Unidos recordó nuevamente que incluso una conversación en broma en Snapchat puede atraer atención excesiva de la policía.

Tras un conflicto con un alumno problemático la profesora envió a sus amigas un mensaje privado en la «aplicación amarilla», en el que en tono de broma se mencionaba una posible tiroteo. Después, según Cybernews, la joven pasó la noche en la cárcel y perdió la oportunidad de realizar sus prácticas en la escuela.

La policía declaró que Snapchat marcó el mensaje como peligroso y transmitió automáticamente la información al FBI, desde donde llegó a las autoridades locales. El caso ocurrió hace más de un año, pero volvió a difundirse en redes sociales tras una publicación en X que alcanzó alrededor de 260 000 visualizaciones.

Snapchat afirma que combina herramientas automáticas y revisión manual en la moderación de contenidos. Sin embargo, las normas públicas casi no explican cómo la plataforma procesa la correspondencia privada. En su último informe de transparencia, la compañía informó de casi 200 000 casos relacionados con amenazas y violencia y confirmó su colaboración con las fuerzas del orden.

La historia muestra que la correspondencia privada en las aplicaciones de mensajería no siempre permanece anónima. Las plataformas pueden revisar automáticamente los mensajes, señalar formulaciones peligrosas y remitir datos a las autoridades. El borrado manual de un mensaje no significa que nadie lo haya guardado, analizado o vaya a usarlo más adelante.

A los usuarios les conviene seguir una regla simple: un texto enviado puede permanecer en los servidores, someterse a revisión automática o formar parte de una investigación. Incluso los mensajes en broma sobre asesinatos, explosiones u otras amenazas pueden ser interpretados literalmente por los algoritmos, por lo que es necesario cuidar las formulaciones en la correspondencia privada con la misma atención que en las declaraciones públicas.