La Armada de EE. UU. detecta un aumento de vigilancia sobre sus bases y de amenazas al persona

Las fotografías públicas, las etiquetas de ubicación e incluso la mención del servicio pueden convertir un perfil común en una fuente de inteligencia. La Marina de EE. UU. exigió a marineros, miembros del Cuerpo de Marines, empleados civiles y a los miembros de sus familias que revisen con urgencia las redes sociales y eliminen información que revele un vínculo con las fuerzas navales estadounidenses.
El requisito figura en la nueva directiva ALNAV 050/26, emitida el 19 de agosto por el secretario interino de la Marina de EE. UU., Hung Cao. El documento se titula EPIC VIGILANCE y describe medidas reforzadas de seguridad personal ante el aumento de amenazas a instalaciones militares, al personal y a sus familias.
El mando declaró que los adversarios recopilan activamente información de fuentes abiertas. Se ordenó al personal militar que haga privados sus perfiles y elimine información que permita confirmar la pertenencia a la Marina o al Cuerpo de Marines. También se prohíben las publicaciones que permitan reconstruir la rutina diaria, identificar lugares frecuentados con regularidad o determinar la ubicación de la familia.
La Marina relaciona los nuevos requerimientos con una serie de incidentes tras el inicio de la operación EPIC FURY. El documento menciona vigilancia de buques y de instalaciones con drones, actividad sospechosa cerca de bases, intentos de probar el funcionamiento de los controles de acceso, amenazas en internet y acoso organizado contra militares. Un peligro aparte representa el doxing, cuando los atacantes publican direcciones, teléfonos y otros datos personales.
Se aconseja al personal que preste atención a personas que fotografían las puertas de las bases, las vallas, los buques, las aeronaves o las zonas residenciales, que hacen preguntas inusualmente detalladas sobre los desplazamientos del personal, las fechas de despliegue y los horarios del mando. También deben alertar los intentos de obtener la dirección del domicilio, el número de teléfono, el correo electrónico o las cuentas en redes sociales.
A las ciberamenazas se dedica un punto aparte en el documento. La Marina exige reportar correos sospechosos y amenazantes, mensajes en redes sociales y cuentas falsas de compañeros. El Servicio de Investigaciones Criminales Navales de EE. UU. (NCIS) considera que estos indicios apuntan a una campaña más amplia destinada a reunir inteligencia, sondear las defensas, interrumpir el funcionamiento de las estructuras militares y amedrentar al personal.
Las recomendaciones oficiales de la Marina ya instaban antes a marineros y a sus familias a controlar su rastro digital. Se aconseja desactivar la geolocalización, limitar el acceso de terceros a los perfiles y no publicar información sobre los movimientos de buques, el despliegue de unidades, la composición del personal ni el armamento. Tampoco se recomienda revelar direcciones de domicilio, escuelas de los hijos ni lugares de eventos futuros.
Ante la detección de actividad sospechosa, la Marina propone contactar con el servicio de seguridad de la base, las autoridades locales o NCIS. Para comunicar amenazas potenciales está disponible el servicio oficial Sugerencias de NCIS, que permite enviar información de forma confidencial y anónima.