Nuevo decreto autoriza aislar y sustituir componentes extranjeros en redes eléctricas en funcionamiento.

Estados Unidos declaró un estado de emergencia nacional por la amenaza de intervención extranjera en el sistema energético del país, incluido el riesgo de acceso remoto encubierto a equipos de los que dependen las centrales eléctricas, los centros de datos, las empresas de defensa y la infraestructura crítica.
El presidente Donald Trump firmó el 26 de agosto un decreto que permite a las autoridades bloquear la compra, importación, transferencia e instalación de equipos extranjeros para el sistema eléctrico mayorista. Las restricciones afectarán a las operaciones si el Departamento de Energía considera que un proveedor está vinculado a un Estado extranjero y detecta un riesgo inaceptable para la seguridad nacional.
La administración teme no solo la dependencia habitual de suministros extranjeros. La Casa Blanca admite que el equipo eléctrico extranjero podría contener puertas traseras digitales que permitirían a otro país conectarse a los dispositivos de forma remota. Entre las posibles consecuencias las autoridades mencionan sabotaje, accesos no autorizados, comandos maliciosos, interrupciones en el suministro y fallos importantes en la infraestructura crítica.
El decreto no se limita al equipo físico. Las autoridades podrán tener en cuenta el software, el firmware, los servicios digitales y de asistencia, los mecanismos de actualización, el mantenimiento y las capacidades de acceso remoto. Este enfoque abarca toda la cadena de operación del dispositivo, ya que una vulnerabilidad puede aparecer no solo en la fábrica, sino también a través de un proveedor de software o de una empresa de servicios.
El documento se aplica a componentes clave de centrales eléctricas, subestaciones y sistemas de control. La lista incluye transformadores, generadores, turbinas, interruptores de alta tensión, sistemas de control industrial, controladores lógicos programables, sistemas de control distribuido, sistemas de almacenamiento de energía y fuentes de alimentación ininterrumpida para infraestructura crítica. El decreto cubre líneas de transmisión con tensión desde 69 kV, pero no se aplica al equipo de las redes de distribución locales.
El secretario de Energía obtuvo facultades para intervenir también en equipos extranjeros ya instalados. Según el nivel de riesgo, el departamento podrá exigir reforzar el control, aislar el dispositivo, desconectarlo, sustituirlo o retirarlo por completo. Antes de desconectar, las autoridades deben considerar la fiabilidad del sistema eléctrico, la seguridad, la disponibilidad de un reemplazo adecuado y la capacidad de mantener el suministro continuo de electricidad.
En un plazo de 120 días el Departamento de Energía debe preparar las normas para aplicar las nuevas facultades y definir el equipo y los proveedores que requieren mayor atención. Además, el departamento debe elaborar recomendaciones sobre cómo detectar, evaluar, aislar, controlar y reemplazar componentes potencialmente peligrosos. En 180 días también propondrá cambios en las normas federales de adquisiciones para que las entidades gubernamentales opten con mayor frecuencia por equipos eléctricos de fabricación estadounidense.
Trump ya impuso restricciones similares durante su primer mandato. En 2020 las autoridades estadounidenses también consideraron que la dependencia del sistema eléctrico respecto a equipos de adversarios extranjeros constituía una amenaza para la seguridad nacional. El Departamento de Energía limitó posteriormente el uso de determinados componentes de origen chino en instalaciones vinculadas a capacidades de defensa críticas. El nuevo documento presta notablemente más atención al software, a los servicios digitales, al control remoto y a toda la cadena de suministro.