La defensa antiaérea del futuro despega desde un camión: CARI en acción

Lockheed Martin mostró CARI, un sistema de defensa contra drones que lanza un grupo de interceptores desde una instalación terrestre y los organiza de forma autónoma en una barrera tridimensional frente a un enjambre entrante. La demostración se realizó en el marco del programa T-REX del ejército de EE. UU. y mostró cómo varios drones defensivos pueden reconfigurar simultáneamente la formación, repartir tareas y reaccionar a las maniobras de los objetivos con una intervención mínima del operador.
La detección de los aparatos entrantes depende del conjunto de sensores Sanctum con el radar Fortem R30. Tras detectar un grupo de drones, el sistema transmite la información al software CARI, que calcula la posición de la barrera defensiva y emite automáticamente la orden de lanzamiento de los interceptores desde una instalación montada en un camión.
Tras el despegue, los aparatos vuelan en formación coordinada, evitan colisiones entre sí y ocupan los puntos calculados en el aire. Si el enjambre entrante cambia de velocidad, de dirección o se divide en varias agrupaciones, CARI recalcula la disposición de los interceptores y reconfigura la barrera tridimensional en tiempo real.
Los desarrolladores por ahora no han eliminado completamente al humano del proceso. En la fase final el operador puede activar el modo de guiado terminal, tras lo cual los drones defensivos fijan objetivos individuales y proceden al intercepto. En la descripción publicada, Lockheed Martin no especifica el número de aparatos implicados, el método de neutralización directa del objetivo ni la cantidad de drones realmente destruidos; por ello, la demostración no puede considerarse una confirmación de la eficacia del sistema en uso real.
De forma separada, los desarrolladores verificaron la resiliencia del enjambre ante problemas de comunicación. Durante la prueba, dos aparatos defensivos perdieron temporalmente la conexión, sin embargo la barrera formada siguió funcionando. El control de todo el grupo pudo realizarlo un solo operador a través de la estación terrestre VCSi Swarm Ground Control Station.
La parte de software de CARI no está atada a un modelo específico de dron. Según Lockheed Martin, se pueden incluir distintos aparatos en el enjambre si cumplen los requisitos básicos del sistema. Ese enfoque permite cambiar plataformas sin una revisión total de los algoritmos de coordinación; sin embargo, la empresa aún no ha demostrado públicamente la compatibilidad con drones concretos de terceros.
CARI se desarrolla desde hace varios años. En 2024, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ya describió las pruebas de CARI, donde los algoritmos de Lockheed Martin agrupaban los aparatos detectados y ayudaban a determinar el tamaño, la posición y la dirección de movimiento del enjambre. La nueva demostración añadió, además de la detección y el seguimiento, el lanzamiento automático de sus propios drones, la construcción de una formación defensiva y la preparación para el intercepto individual de objetivos.
El propio programa T-REX se utiliza para evaluar prototipos en condiciones aproximadas a la explotación real antes de tomar decisiones sobre su desarrollo e implementación. Por eso, la demostración de CARI debe considerarse por ahora como una prueba de la tecnología y no como un anuncio de la entrada en servicio de un nuevo sistema de defensa antiaérea.
CARI forma parte de la plataforma más amplia Lion Swarm Autonomy, a través de la cual Lockheed Martin desarrolla algoritmos para la operación cooperativa de grupos de drones. La compañía pretende usar una única arquitectura de software tanto para tareas defensivas como para otras misiones autónomas, situando como elemento principal del sistema no al dron individual sino a la capacidad del conjunto para asignar roles y cambiar su comportamiento a medida que varía la situación.