26 satélites Starlink y diez horas en el espacio: el vuelo 14 se convierte en una auténtica misión orbita

26 satélites Starlink y diez horas en el espacio: el vuelo 14 se convierte en una auténtica misión orbita

SpaceX convierte una prueba de una hora en una misión que durará casi todo el día.

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Starship se prepara por primera vez para dejar de ser una nave que solo asoma al espacio. El Flight 14 debe pasar casi diez horas en órbita, orbitar la Tierra seis veces y desplegar 26 satélites Starlink V3, convirtiendo otra prueba de SpaceX en una misión orbital completa.

El lanzamiento está previsto para el 22 de septiembre desde la plataforma Starbase en Texas, si la compañía obtiene los permisos necesarios. Todos los vuelos anteriores de Starship fueron suborbitales y finalizaron aproximadamente en una hora. Ahora la etapa superior debe ascender hasta unos 275 km y pasar a una órbita terrestre baja estable, donde hoy opera la enorme constelación Starlink.

La carga principal serán 26 Starlink V3. SpaceX planea por primera vez añadir satélites de nueva generación directamente a la red operativa. Tres aparatos llevarán cámaras orientadas hacia Starship tras el desprendimiento. Las imágenes permitirán a los ingenieros ver el estado del escudo térmico de la nave antes del regreso a la atmósfera.

El plan de vuelo es notablemente más complejo que las pruebas anteriores. Después de entrar en órbita, Starship deberá desplegar los satélites, realizar una maniobra de frenado con un motor Raptor, entrar en la atmósfera y, aproximadamente diez horas después del lanzamiento, amerizar en el Océano Pacífico al oeste de Chile. Mientras tanto, Super Heavy regresará al Golfo de México aproximadamente siete minutos después del lanzamiento.

La torre de Starbase no atrapará las etapas en el Flight 14. SpaceX por ahora deja deliberadamente la recuperación de la nave y del propulsor para fases posteriores del programa. Más importante es comprobar si Starship puede pasar muchas horas en el espacio, entregar una carga real y luego abandonar la órbita por sí mismo.

Un vuelo exitoso acercará a Starship al papel de nave de transporte pesado al que SpaceX espera trasladar una parte significativa de los futuros lanzamientos de Starlink. En perspectiva, la misma plataforma debería atender una infraestructura orbital mucho mayor, incluidos los satélites computacionales propuestos por la compañía.

Según el plan oficial, la transición a la órbita debe iniciar la siguiente fase del desarrollo de un sistema completamente recuperable y de rápida reutilización. Fuera del Flight 14 quedan otras dos tareas fundamentales: la captura del propio Starship por parte de la torre y el trasvase de combustible entre naves en el espacio.

SpaceX realizó la primera prueba seria de la generación actual de la nave en primavera. Entonces Starship V3 completó la fase espacial, abrió la bodega de carga y finalizó el vuelo con un amerizaje controlado. Flight 14 debe añadir lo principal que faltó en pruebas anteriores: una entrada real en órbita.

Paralelamente, SpaceX prepara infraestructura terrestre para un ritmo de lanzamientos totalmente distinto. La compañía planea invertir $100.000 millones en un cosmódromo en Luisiana, que en el futuro debería atender miles de lanzamientos de Starship al año.

El vuelo orbital también es importante para los planes lunares de SpaceX y la NASA. El siguiente gran obstáculo tecnológico sigue siendo el reabastecimiento en el espacio, sin el cual Starship no podrá realizar expediciones complejas a la Luna y a Marte. Flight 14 no resolverá esa tarea por sí mismo, pero por primera vez debería mantener la nave en órbita el tiempo suficiente para que el programa pase a probar ya no un prototipo suborbital, sino un verdadero sistema de transporte espacial.