Miles de millones en inversiones no pueden con el segundero: ChatGPT te miente a la cara.

Los asistentes en línea basados en IA llevan tiempo presentándose como ayudantes universales, pero incluso uno de los servicios más populares — ChatGPT — sigue teniendo problemas con la tarea más sencilla: determinar la hora actual. De ello informa un material de The Verge, donde se recogen ejemplos del comportamiento extraño del chatbot y quejas de usuarios.
La autora del artículo, Elissa Velle, describe que las respuestas de ChatGPT a la pregunta por la hora son impredecibles: a veces dice directamente que no ve el reloj del sistema y solo puede dar la fecha, otras intenta deducir la hora por la zona horaria y se equivoca, a veces acierta en los minutos necesarios y poco después vuelve a dar datos erróneos. Casos similares se discuten regularmente en Reddit y en el foro oficial del chatbot.
Técnicamente, obtener la hora exacta para un ordenador o un smartphone no representa dificultad, sin embargo los modelos generativos como ChatGPT, Gemini o Claude funcionan de otra manera. Por defecto, estos sistemas trabajan solo con texto y se apoyan en los datos de entrenamiento, sin acceso permanente al reloj ni a otras fuentes de información actualizada, a menos que se solicite específicamente internet o servicios externos.
El especialista en robótica Ervand Kulbashyan, citado por The Verge, explica que el modelo lingüístico existe en su propio «espacio de palabras» y opera únicamente con lo que entra en ese espacio, como una persona en una isla entre estanterías de libros, pero sin reloj. Al mismo tiempo, conectar el chatbot a los relojes del sistema sigue siendo posible.
El artículo incluye el ejemplo de una aplicación de escritorio de ChatGPT que, con la función de búsqueda activada, obtiene la hora a través de los datos del ordenador y de internet. Pascuale Minervini y la representante de OpenAI Taya Christiansen señalan que con ese acceso el servicio comunica sin dificultad las horas y minutos exactos en la ubicación solicitada.
Otro problema, según Kulbashyan, lo crean las limitaciones de la ventana de contexto —el volumen de datos que el modelo puede «mantener en la cabeza» durante un diálogo. Cada consulta sobre la hora añade un nuevo valor a la ventana de contexto, desplazando fragmentos más útiles y generando ruido. La fecha, a diferencia de los minutos y los segundos, basta con fijarla una vez en los ajustes del sistema de la sesión.
Los autores indican que existen soluciones alternativas: solicitar directamente la búsqueda de la hora en la red, usar chatbots alternativos que consulten automáticamente internet, o protocolos que vinculen aplicaciones de IA con los datos del usuario. Minervini, además, recuerda los riesgos de la búsqueda web, incluidas sugerencias maliciosas integradas en las páginas.
Según Minervini, las dificultades con la hora son solo parte de un problema más amplio. Los modelos aún interpretan mal la hora en fotografías de relojes analógicos y con frecuencia se equivocan al trabajar con calendarios. Más notable es otra cuestión: sistemas como ChatGPT todavía no siempre dejan claras las fronteras de sus capacidades, por lo que las respuestas seguras sobre la hora resultan especialmente engañosas.