Atracones festivos: ¿cómo afectan al cerebro? Explicamos la conexión entre el estómago y las neuronas

Atracones festivos: ¿cómo afectan al cerebro? Explicamos la conexión entre el estómago y las neuronas

Autores de un estudio científico advierten sobre riesgos que no se detectan de inmediato.

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Durante las celebraciones es habitual no limitarse con la comida, pero ¿cómo afecta eso al funcionamiento del cerebro? Datos científicos recientes dan una respuesta clara: un episodio aislado de sobrealimentación, incluso con el doble de calorías, no provoca un daño significativo en las funciones cognitivas siempre que el organismo esté, en general, sano. Los estudios indican que el cuerpo puede afrontar un aumento brusco de la ingesta gracias a la activa producción de insulina y de otras hormonas responsables de la saciedad y del metabolismo.

Sin embargo, los científicos precisan: esas conclusiones se basan en observaciones de hombres jóvenes sin sobrepeso, por lo que aún es pronto para generalizar los resultados a una audiencia más amplia. Esto afecta especialmente a las personas con obesidad u otros grupos de riesgo. Incluso si el organismo puede compensar puntualmente la carga alimentaria, periodos prolongados de sobrealimentación pueden causar alteraciones del metabolismo, que con el tiempo se reflejarán también en el funcionamiento del cerebro.

Hay datos obtenidos en roedores que confirman que la alimentación alta en calorías durante un periodo prolongado reduce la capacidad de aprendizaje y deteriora la memoria. En los estudios con participantes humanos estos efectos aún están menos estudiados. No obstante, uno de los trabajos realizados en la Universidad de Tubinga mostró que ya tras cinco días de sobrealimentación, los participantes que volvieron a su dieta habitual mostraron reacciones cognitivas disminuidas. Su cerebro continuó gestionando peor las tareas, a pesar de que la dieta ya se había normalizado.

Los autores subrayan que las regiones del cerebro responsables del autocontrol y del placer son especialmente sensibles a la sobrealimentación. En las personas con exceso de peso estas áreas responden con mayor intensidad a los alimentos atractivos, y ello puede dificultar el control de las cantidades consumidas.

Así, una comida abundante, incluso en un día festivo, difícilmente causará daño a la salud. Pero si el hábito de consumir grandes cantidades de comida se mantiene más allá de unos pocos días, las consecuencias pueden afectar no solo la figura, sino también la actividad cerebral. Teniendo en cuenta lo estrechamente relacionados que están los sistemas digestivo y nervioso, incluso un exceso breve puede dejar una huella, especialmente si esos episodios se vuelven regulares.

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