Ni siquiera nos dimos cuenta de que la tecnología ya realiza trabajos de precisión de forma automatizada.

En China se presentó por primera vez un humanoide capaz de realizar un bordado manual complejo con ambas manos —una tarea que se consideraba imposible para los robots debido a su delicadeza y la precisión requerida. La creación de TARS Robotics demostró en un evento público cómo el robot enhebra la aguja y borda un logotipo, manejando materiales flexibles con confianza y con una precisión de fracciones de milímetro.
Hasta entonces, este trabajo había permanecido fuera del alcance de la automatización, ya que incluso un error insignificante podía provocar la rotura del hilo o un punto omitido. El bordado a mano se considera una de las tareas más difíciles en robótica: exige visión precisa, movimientos coordinados de ambas manos y un control claro de la fuerza al interactuar con objetos deformables. La demostración del robot chino fue la primera prueba de que las máquinas pueden afrontar tales tareas sin intervención humana.
La base de la tecnología fue la integración de tres componentes en un sistema único: datos del mundo real, modelos de inteligencia artificial y robótica física. En TARS Robotics denominaron este enfoque concepto DATA AI PHYSICS. El elemento clave fue la plataforma SenseHub, que recopila datos detallados sobre el entorno y las operaciones en el mundo real. Esos datos se usan para entrenar el modelo de IA AWE 2.0, que no memoriza escenarios individuales, sino que genera habilidades generalizadas aplicables en distintas condiciones. Las capacidades obtenidas se implementan luego en los humanoides T-Series y A-Series, capaces de reproducir en el mundo físico lo que aprendieron en el digital.
El director general de la empresa, Chen Ilong, señaló que la mínima brecha entre el entrenamiento y la ejecución física es una de las principales ventajas de la plataforma. Esto permite no solo ofrecer una demostración espectacular, sino construir una tecnología escalable para distintos sectores. El investigador principal, Ding Wenchao, añadió que la ampliación de los volúmenes de datos y el desarrollo de la arquitectura del modelo abrirán el camino a nuevas posibilidades: desde el ensamblaje de componentes electrónicos complejos hasta el trabajo con materiales blandos en la industria e incluso aplicaciones domésticas.
TARS Robotics fue fundada en febrero de 2025 y en menos de un año pasó de la idea a un sistema robótico completo. El rápido desarrollo fue posible gracias a importantes inversiones: primero la compañía recibió 120 millones de dólares en la ronda inicial y luego otros 122 millones adicionales. El apoyo de los inversores y el avance acelerado intensificaron el interés por robots universales capaces de realizar una amplia gama de tareas que antes estaban reservadas únicamente al ser humano.