Investigamos qué ocurrió con los verdaderos autores y quién tomó su lugar.

Pinterest, antaño un espacio acogedor para buscar ideas, cada vez más irrita a los usuarios debido al flujo de contenido sintético. En la plataforma se multiplican imágenes creadas por redes neuronales, y esto afecta no solo la apariencia del feed, sino también la confianza en el sitio, que antes se asociaba con comunidades vivas y aficiones auténticas.
Historias como la de una residente de California se vuelven más típicas. Encontró un plato apetitoso de pollo, pero, al seguir la receta, se topó con la frase «inicie sesión con el pollo en la olla de cocción lenta». Confundida, revisó el sitio y comprendió que tanto la autora de la receta como todo el recurso probablemente fueron generados por la IA. El resultado del plato fue desastroso y la decepción evidente. Esta experiencia motivó quejas en el subreddit r/Pinterest, donde los usuarios discuten el empeoramiento de la calidad del contenido.
El término «contenido basura de IA» designa materiales de baja calidad y estereotipados, creados por modelos generativos. Tales textos, imágenes y consejos han inundado Pinterest; además, una parte considerable de los enlaces conduce a sitios de dudosa calidad, con textos no originales y publicidad intrusiva. Muchos de esos recursos parecen escaparates de «tiendas fantasma», que prometen rebajas antes del cierre pero no muestran ni dirección ni surtido real.
El problema se agravó en el contexto del esfuerzo de Pinterest por integrar la IA como parte de su estrategia. En 2022 la empresa pasó a un modelo de monetización más agresivo, introduciendo publicidad de forma activa, y en 2023 presentó una herramienta de generación de imágenes para anunciantes. Al buscar ciertos productos, por ejemplo bailarinas, más del 40% de los resultados en el feed pueden ser anuncios.
Los responsables oficiales de Pinterest aseguran que los usuarios pueden controlar la proporción de contenido generado por la IA en su feed y que los enlaces maliciosos se eliminan. Sin embargo, las etiquetas que indican el origen sintético de las imágenes aparecen solo después de acceder a la publicación, y no se aplican a la publicidad. El equipo de WIRED detectó numerosas imágenes generadas por IA sin la indicación de su procedencia.
La situación empeora por la disminución del alcance de los autores reales. Artesanos y artistas independientes se quejan cada vez más de que sus obras se pierden entre la basura digital. Uno de los desarrolladores que asesora al pequeño negocio señaló que su clienta —una madre en licencia de maternidad que hace joyas— prácticamente dejó de recibir comentarios del público en Pinterest, mientras que en otras redes sociales, donde se percibe más la presencia humana, le va mejor.
Algunos grandes servicios en línea ya intentan limitar la difusión de contenido generado por la IA. Por ejemplo, la plataforma musical Deezer prometió excluir pistas generadas de las recomendaciones tras descubrir que constituían casi un tercio de las nuevas subidas. Pinterest, por su parte, sigue equilibrando el crecimiento del número de usuarios y su descontento. Muchos permanecen en la plataforma por inercia, por las colecciones que han creado, pero la sensación de autenticidad se pierde.
Para muchos, Pinterest se ha convertido de fuente de inspiración en un feed de realidad distorsionada, donde detrás de las imágenes llamativas se esconden promesas vacías. Y, pese a las declaraciones de la empresa, los usuarios cada vez más se preguntan si se puede confiar en lo que ven en la pantalla.