Ya no hace falta ser un genio para encontrar a alguien por una foto: basta con una suscripción.

Una fotografía ya no garantiza el anonimato del lugar donde fue tomada. En el mercado apareció el sistema GeoSpy basado en inteligencia artificial, que puede en segundos determinar dónde se tomó una imagen, analizando los detalles más pequeños del encuadre – desde la arquitectura de los edificios hasta la estructura del suelo y el tipo de vegetación. La tecnología ya empezó a utilizarse en investigaciones, y distintos organismos están obteniendo acceso restringido de forma gradual.
GeoSpy es una herramienta de determinación automática de la geolocalización de imágenes. El algoritmo fue entrenado con millones de fotografías de todo el mundo. Busca en la imagen signos característicos del lugar y los compara con la base de entrenamiento. El sistema tiene en cuenta el estilo de la edificación, el pavimento de las calles, la vegetación, el paisaje y las relaciones espaciales entre los objetos. Como resultado, proporciona las coordenadas aproximadas del punto de toma casi al instante.
El desarrollador afirma que versiones especializadas del modelo, entrenadas para ciudades o regiones concretas, pueden determinar la ubicación con una precisión de varios metros. En los materiales públicos de la empresa, el rango de precisión indicado es más amplio: de uno a cinco metros para las ciudades compatibles. Aún no existen pruebas independientes abiertas con una muestra amplia de imágenes, por lo que la estabilidad real de los resultados sigue siendo una incógnita.
En esencia, el sistema automatiza el mismo trabajo que normalmente realizan manualmente los analistas de fuentes abiertas, cuando intentan calcular la ubicación a partir de detalles en la foto. La diferencia está en la velocidad y la escala. Donde una persona necesita horas y experiencia, el algoritmo lo hace en segundos y no requiere formación especial del usuario.
El acceso a la geolocalización de imágenes funciona por licencias y por número de solicitudes. El coste depende del tamaño del territorio para el que se entrena el modelo y de la densidad de la edificación. El precio incluye la recopilación de datos, los recursos computacionales y el reentrenamiento del algoritmo para una región concreta. Se puede usar tanto un modelo global como versiones locales con ajustes adicionales.
En la correspondencia interna de usuarios se subraya que no se puede considerar el sistema infalible. Puede producir coincidencias erróneas, por lo que los resultados deben verificarse por otros métodos. Desarrolladores y clientes consideran las conclusiones del algoritmo como una guía para la búsqueda, no como prueba concluyente.
Antes, GeoSpy tenía una versión pública, accesible para cualquier interesado, pero la cerraron tras aumentar el interés. Al mismo tiempo, la empresa ya señala entre las futuras áreas de aplicación no solo las investigaciones, sino también el sector asegurador. Esto significa que las herramientas de georreferenciación automática de fotografías podrían pronto salir del ámbito especializado y llegar a un mercado más amplio.