Operadores de telecomunicaciones piden al Ministerio de Digitalización que aplace el cobro por el tráfico internacional.

Los operadores móviles no están a tiempo para prepararse ante una nueva norma que podría afectar a millones de usuarios de internet móvil desde mayo. Las empresas piden al Ministerio de Transformación Digital que no se apresure y que les conceda más tiempo.
A mediados de abril, las empresas de telecomunicaciones discutieron con el ministerio una posible prórroga. La tarifa por el tráfico internacional superior a 15 GB al mes se planea introducir a partir del 1 de mayo de 2026, pero aún no existe una regulación clara. Los participantes en las discusiones dicen que los sistemas simplemente no están preparados para esos cambios.
El problema principal está relacionado con las plataformas de facturación. Esos sistemas calculan el tráfico en tiempo real, aplican tarifas y cargan importes a las cuentas, y lo hacen para un enorme número de usuarios con condiciones distintas. No es posible reconfigurar esa infraestructura rápidamente.
Anteriormente, el jefe del ministerio de Transformación Digital, Maksut Shadaev, propuso introducir un cargo por exceder el límite de tráfico internacional. Según los medios, se habló de aproximadamente 150 rublos por cada gigabyte adicional. Al mismo tiempo, el tráfico a través de una VPN para los operadores aparece como tráfico extranjero, por lo que la medida afecta directamente a los usuarios de esos servicios.
En el contexto de las restricciones a servicios de mensajería extranjeros, las autoridades ya habían declarado planes para disminuir la popularidad de las VPN. No obstante, no se plantea imponer responsabilidades a los usuarios: el énfasis está en mecanismos económicos. Los propios operadores entienden las exigencias de maneras distintas. Algunos están listos para aplicar las nuevas normas en plazo; otros necesitan tiempo hasta el otoño. Parte de las empresas pide varios meses para revisar las tarifas y hacer que los cambios sean menos dolorosos para los suscriptores.
También existen incertidumbres técnicas. Los operadores deben avisar al usuario con antelación cuando el límite se aproxime, pero todavía no está del todo claro cómo contar exactamente el tráfico internacional. Algunos servicios rusos funcionan a través de direcciones IP extranjeras, lo que genera confusión. Otra complicación la crean las redes de entrega de contenido: parte del tráfico extranjero en realidad pasa por servidores dentro del país.
Sigue abierto también el asunto de qué hacer si el usuario excede el límite y no paga. Las opciones posibles son diversas: limitación de la velocidad, cargo automático o desconexión total de Internet.
Según la estimación de los participantes del mercado, para implantar cambios de este tipo se necesitan meses, y a veces medio año. Al mismo tiempo, el usuario medio consume 25–30 GB de tráfico al mes, pero la mayor parte corresponde a servicios rusos. Para sobrepasar los 15 GB de tráfico internacional, es necesario utilizar activamente una VPN, por ejemplo para ver vídeos o trabajar con servicios extranjeros.
Si el usuario no configuró el enrutamiento dividido, todo el tráfico de Internet pasa por la VPN y se considera automáticamente extranjero. En ese caso, el nuevo límite puede agotarse mucho más rápido.