Nueve redadas, 276 detenciones y una alianza inesperada destapan la trama

Estados Unidos y China llevaron a cabo una rara operación conjunta contra estafadores de criptomonedas cuyas redes operaban desde Dubái. La investigación comenzó con denuncias de estadounidenses que perdieron millones de dólares en inversiones fraudulentas y terminó con redadas en nueve centros de fraude y cientos de detenciones.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que el FBI recibió numerosas denuncias de víctimas de esquemas tipo «Pig Butchering», en los que los estafadores generan confianza durante largo tiempo y luego persuaden a invertir en proyectos criptográficos falsos. Los investigadores usaron datos de Meta, información financiera y registros de transferencias en criptomonedas, tras lo cual identificaron grupos que operaban desde Dubái.
Los fiscales federales presentaron cargos por fraude y lavado de dinero contra cuatro acusados. Entre ellos, el ciudadano de Myanmar de 27 años Tet Min Nyi, así como los ciudadanos de Indonesia Wiliang Avang, Andreas Chandra y Liza Mariam. En el caso también se mencionan dos cómplices prófugos cuyos nombres no se revelan.
Según la acusación, Tet Min Nyi dirigía a los empleados y reclutaba personas a través de una tapadera llamada Ko Thet Company. Los demás acusados, según la investigación, administraban las estructuras Sanduo Group y Giant Company. Las tres organizaciones se utilizaban para engañar a las víctimas haciéndoles creer que se trataba de inversiones rentables.
Wiliang Avang fue detenido por la Policía Real de Tailandia. La policía de Dubái realizó paralelamente redadas en nueve centros, donde arrestaron a Tet Min Nyi, Andreas Chandra y Liza Mariam. En total, durante la operación en Dubái se arrestó a 276 personas; sin embargo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos no precisó su estado posterior.
Estos centros en Asia a menudo están vinculados con la trata de personas. En esos esquemas trabajan no solo miembros de bandas criminales, sino también personas retenidas por la fuerza o el engaño. Las autoridades estadounidenses consideran que las operaciones contra estos lugares en 2026 fueron parte de una presión más amplia sobre los ciberdelincuentes, que el año pasado robaron a residentes de Estados Unidos alrededor de 16.000 millones de dólares.
La cooperación entre Washington y Pekín resulta notable frente a declaraciones previas de funcionarios estadounidenses sobre el papel de China en la región. Algunos representantes de Estados Unidos afirmaron antes que Pekín usa el cierre de centros de fraude para reforzar su influencia en Camboya, Laos y Myanmar, donde una parte significativa de esos lugares está vinculada a grupos criminales chinos.