En Chisináu explicaron por qué no informaron de inmediato sobre la filtración de datos del seguro de salud.

En Moldavia abordaron discretamente las consecuencias del ciberincidente, del que se tuvo conocimiento solo semanas después. La compañía nacional de seguros médicos reconoció que en uno de sus sistemas se produjo una fuga de datos.
El motivo fueron mensajes en el espacio público sobre un posible ataque a los recursos informativos del organismo. En la compañía precisaron que el incidente ocurrió hace varias semanas. La revisión técnica mostró la probabilidad de extracción de parte de los datos fuera del sistema. Tras detectar el problema, los especialistas, junto con las estructuras competentes, se encargaron de proteger la infraestructura. Aislaron y reforzaron el sistema vulnerable. En la compañía aseguran que se logró preservar la integridad de los datos y no hay indicios de que la base principal fuera vulnerada.
El funcionamiento de las instituciones médicas, según representantes de la compañía, no se vio afectado. Todos los servicios continuaron funcionando con normalidad. El organismo declaró que reforzó la protección de sus sistemas informáticos y sigue trabajando para que los datos permanezcan seguros.