El equipo de desarrollo detectó el problema hace un mes, pero aun así lanzó código sin pulir al público.

La actualización que debía cerrar 570 vulnerabilidades en Windows, en algunos equipos Dell en su lugar provocó apagados espontáneos del equipo. Microsoft confirmó el problema y detuvo la distribución de la actualización acumulativa de julio KB5101650 en los dispositivos afectados.
Se trata de una actualización de seguridad obligatoria publicada el martes 14 de julio dentro del ciclo regular de correcciones. Además de corregir cientos de vulnerabilidades, añadía una función de restauración del sistema a un punto en el tiempo. Pero en algunos equipos Dell con procesadores Intel, tras la instalación comenzaron a registrarse apagados espontáneos, caída de rendimiento, sobrecalentamiento y descarga acelerada de la batería.
La causa se encontró en el controlador Intel Innovation Platform Framework Processor Participant —un componente que gestiona el consumo de energía y la refrigeración del procesador. Es el responsable de evitar que el portátil se sobrecaliente y de distribuir correctamente la carga entre rendimiento y autonomía. Microsoft detectó fallos en su funcionamiento por primera vez en junio, cuando se publicó la actualización opcional KB5095093. Entonces algunos usuarios que la instalaron voluntariamente se encontraron con un icono de advertencia en el Administrador de dispositivos junto a ese controlador.
El problema se agravó porque los cambios de la actualización opcional de junio suelen incorporarse al siguiente lanzamiento obligatorio. Así sucedió: en julio el conflicto afectó no solo a quienes instalaron la versión de prueba, sino a todos los propietarios de los modelos vulnerables Dell. El culpable fue la nueva interfaz Windows USB-C Connection Manager, añadida en junio para mejorar el funcionamiento de los puertos USB; resultó ser incompatible con el controlador Intel en algunas máquinas Dell.
Ni Microsoft ni Dell revelaron la lista de modelos concretos afectados, lo cual no es habitual en estos incidentes; por lo general los fabricantes indican los dispositivos concretos. Por ello resulta difícil evaluar la escala exacta del problema, pero la falta de aclaraciones puede indicar que se extiende más de lo que parece.
Según los datos disponibles, Microsoft bloqueó la actualización antes de que se instalara en los dispositivos incompatibles, por lo que no se han registrado casos masivos de averías de equipos. La compañía manifestó que trabaja en una solución junto con sus socios y planea publicar una corrección en los próximos días. Para el resto de usuarios, cuyos dispositivos no forman parte del grupo de riesgo, la recomendación sigue siendo la misma: instalar la actualización de julio lo antes posible, ya que corrige un gran número de vulnerabilidades.