No hace falta romper los servidores: basta con atacar la refrigeración. Detectan punto débil en los centros de datos.

No hace falta romper los servidores: basta con atacar la refrigeración. Detectan punto débil en los centros de datos.

Casi el 90 % de los sistemas de control de edificios en centros de datos usan protocolos sin cifrado ni autenticación.

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Hoy en día, los centros de datos se consideran bien protegidos, ya que los servidores, los sistemas de refrigeración y de alimentación rara vez están conectados a internet directamente. Sin embargo, especialistas de Claroty Team82 han descubierto que a los atacantes a menudo les basta comprometer un solo nodo conectado para obtener acceso a infraestructuras críticas y provocar una interrupción masiva.

Los autores del estudio analizaron más de 750.000 dispositivos en los mayores centros de datos del mundo, incluidos los sistemas de gestión de edificios, distribución de energía eléctrica, refrigeración, alimentación de respaldo, automatización industrial y sensores del Internet de las cosas. El análisis mostró que, aunque solo el 0,4% de los dispositivos de ingeniería están directamente accesibles desde internet, otro 18% se encuentra a solo un salto de red de sistemas que interactúan con la red externa. En cifras absolutas, esto supone más de 32.000 dispositivos.

Ese escenario significa que al atacante no le es necesario atacar el equipo del centro de datos de forma directa. Basta con afianzarse en la red interna a través de un puesto de trabajo, el acceso remoto de un contratista u otro componente conectado. A partir de ahí surge la posibilidad de alcanzar los sistemas de ingeniería responsables de la refrigeración, la alimentación eléctrica y otros procesos vitales.

La situación más preocupante se presenta en las unidades de distribución de energía. Los especialistas hallaron que el 41% de esos dispositivos está a un salto de los sistemas con salida a internet. Para los sistemas de refrigeración, el porcentaje alcanza el 33%, y para los sistemas de monitorización de la alimentación eléctrica es del 20%. Si un atacante llega a esos componentes, existe la posibilidad de apagar bastidores con servidores, interrumpir el funcionamiento del equipo o incluso dejar fuera de servicio una parte significativa de la instalación.

Un problema aparte lo constituyen los sistemas de gestión de edificios. A través de ellos se controla la temperatura, la ventilación, el suministro eléctrico, los generadores de respaldo, la seguridad contra incendios y muchos otros procesos. Casi el 90% de esos sistemas sigue usando protocolos de comunicación obsoletos sin autenticación ni cifrado integrados, y el 40% funciona con versiones antiguas del firmware. Según los autores del estudio, si un atacante se infiltra en uno de esos sistemas, eso podría provocar la desconexión de un centro de datos sin necesidad de atacar ningún servidor.

La situación tampoco es mejor en los sistemas de control industrial. Más del 80% de esos dispositivos, así como de los sistemas de monitorización de la alimentación eléctrica y de muchos dispositivos del Internet de las cosas, continúan intercambiando datos mediante protocolos obsoletos MODBUS y BACnet, que transmiten la información en texto claro y prácticamente carecen de mecanismos de protección integrados. Además, casi una cuarta parte de los dispositivos del Internet de las cosas contiene vulnerabilidades conocidas que ya pueden explotarse con métodos disponibles.

Como ejemplo de una amenaza actual, los especialistas citan el ataque del grupo Killnet al centro de datos francés STOR en la primavera de 2026. Según la empresa Vecert, los atacantes afirmaron haber obtenido acceso a aproximadamente 120.000 fuentes de alimentación ininterrumpida en 6.000 redes, lo que pudo afectar la infraestructura energética de varios países a la vez.

Los autores del estudio consideran que el enfoque tradicional de protección perimetral ya no es suficiente. A los propietarios de centros de datos se les recomienda supervisar continuamente las posibles rutas internas de propagación de un ataque, segregar estrictamente las redes corporativas y de ingeniería según el principio de confianza cero, actualizar puntualmente el firmware del equipo y controlar cualquier intento del atacante de moverse entre los segmentos internos de la red.