La IA ha afectado al 80% de las profesiones, pero en casi ninguna se ha vuelto imprescindible.

La IA ha afectado al 80% de las profesiones, pero en casi ninguna se ha vuelto imprescindible.

Nuevo estudio revela un enorme desfase entre la disponibilidad de la tecnología y su uso real.

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La IA ya se ha introducido en casi todas las profesiones de oficina, pero aún está lejos de una verdadera reestructuración del trabajo. Un nuevo estudio mostró que la IA generativa la utilizan empleados en aproximadamente el 80% de las profesiones en EE. UU., sin embargo en la mayoría de los casos la tecnología afecta solo una pequeña parte de las tareas cotidianas.

Los autores del trabajo estudiaron no las posibilidades teóricas de los modelos, sino el comportamiento real de los trabajadores. Para el análisis los especialistas utilizaron la encuesta Real-Time Population Survey, un sondeo representativo de la población que permite vincular el uso de la IA generativa con profesiones concretas y tareas laborales.

Los resultados se describen bien con la fórmula «amplio, pero superficial». Como mínimo uno de cada cinco empleados aplica la IA generativa en aproximadamente el 80% de las profesiones estudiadas y en más del 40% de las tareas laborales. Al mismo tiempo, solo alrededor de una sexta parte de las profesiones muestra un nivel de uso superior al 70%. Principalmente se trata de actividades relacionadas con la informática, las finanzas, los negocios y la gestión.

A nivel de tareas individuales la penetración resultó aún más modesta. Solo el 2,8% de las tareas estudiadas utilizan la IA generativa por más de la mitad de los empleados que las realizan, y ninguna tarea superó el umbral del 70%. El interés mínimo por la tecnología se detectó en el ámbito de los servicios personales, el trabajo físico y las profesiones en las que mucho depende de la interacción directa con las personas.

A mayo de 2026 la IA generativa se aplicaba en el trabajo por el 45% de los estadounidenses de entre 18 y 64 años. Para fines personales la tecnología la usó el 55%, y al menos en una de las dos esferas los modelos los aplicó el 62% de los encuestados.

El estudio también cuestiona las estimaciones de difusión de la IA basadas en los registros de ChatGPT y otros servicios. Los clasificadores pueden asignar una conversación a una categoría muy amplia como la edición de texto, aunque esa operación ocupe una porción reducida de la profesión real. En uno de los ejemplos citados, alrededor del 15% de los diálogos en los datos de OpenAI correspondían a la edición de documentos, mientras que la base de profesiones O*NET vincula la tarea correspondiente solo con el 2,4% de los trabajadores.

En opinión de los autores, ese enfoque puede exagerar la influencia de la IA generativa en el mercado laboral. La capacidad de un modelo para realizar una operación concreta aún no significa que los empleados realmente la utilicen en su trabajo diario. Además, entre personas con responsabilidades prácticamente idénticas el nivel de adopción varía mucho.

Los investigadores también hallaron un efecto de experiencia acumulada. Los empleados que comenzaron a aplicar la IA generativa para una tarea suelen extender la tecnología a otras áreas. Por eso, la influencia futura de la IA en el mercado laboral puede depender no solo de las capacidades de los modelos, sino también de la rapidez con que los propios trabajadores incorporen las nuevas herramientas en sus procesos habituales.