Fortaegis pretende usar las propiedades físicas del silicio como nueva raíz de confianza

La protección de las comunicaciones de drones, los cálculos en centros de datos y la infraestructura crítica se está desplazando gradualmente hacia el nivel más bajo del sistema. La empresa neerlandesa Fortaegis propone construir la confianza no encima del hardware, sino directamente dentro del silicio. No se trata tanto de trasladar el software de seguridad a un procesador central convencional, sino de crear protección de hardware que aproveche las propiedades físicas del propio chip.
El desarrollo obtuvo un nuevo impulso el 13 de septiembre de 2026. Fortaegis recaudó 50 millones de dólares en la ronda Series A y planea pasar de las pruebas a la producción en serie y al despliegue global de la plataforma Secure Compute. La empresa ya trabaja con más de 25 organizaciones y entidades gubernamentales, y el nuevo capital se destinará, entre otros, a la fabricación de soluciones en FPGA y al desarrollo continuado de ASIC.
En el núcleo de la arquitectura está una propiedad inusual de la fabricación de microchips. Incluso dos obleas formalmente idénticas adquieren diferencias microscópicas en sus características eléctricas. Esa huella única puede utilizarse para identificar un dispositivo concreto y generar secretos criptográficos. Este principio es conocido como PUF, o función físicamente no clonable.
Fortaegis afirma que la arquitectura permite no mantener claves criptográficas permanentes en bases de datos u otros almacenes tradicionales. El secreto queda ligado al silicio concreto, por lo que el robo de un archivo con la clave deja de ser un punto de ataque evidente. El enfoque difiere notablemente de los módulos de hardware habituales como TPM, donde las claves están protegidas dentro de un componente de confianza, pero siguen existiendo como objetos almacenados.
El listado de posibles aplicaciones abarca vehículos autónomos, enjambres de drones, redes de telecomunicaciones, el sector energético y la infraestructura de servidores. Para centros de datos Fortaegis ofrece identificadores vinculados al hardware y conexiones protegidas entre nodos. Ese nivel resulta especialmente interesante para grandes clústeres de IA, donde un débil aislamiento de la infraestructura puede dar al cliente vecino acceso a los recursos de cálculo y a los datos de otros.
En los drones, la raíz de confianza en hardware ayuda a distinguir dispositivos legítimos de los suplantados y a proteger la interacción máquina a máquina sin la intervención constante del operador. El desafío se vuelve cada vez más relevante con el desarrollo de grupos autónomos, donde la compromisión del enlace de un aparato puede afectar a toda la red. Paralelamente, los desarrolladores ya están probando comunicaciones resistentes a la computación cuántica para drones militares.
La organización de investigación neerlandesa TNO se unió a Fortaegis el 24 de julio de 2025 como socia tecnológica e inversora. En la descripción de la tecnología TNO señala que la huella física de cada chip debería eliminar la necesidad de almacenar claves en bases de datos y de intercambiar claves públicas al establecer una conexión protegida. TNO también participó en el desarrollo temprano del fundamento de software de la plataforma y en su verificación.
Fortaegis relaciona este esquema con la protección frente a futuros ataques cuánticos; sin embargo, las afirmaciones sobre una completa resistencia cuántica deben entenderse en el contexto de la propia arquitectura de la empresa y de las pruebas realizadas. En 2026 el proyecto pasó de ser una idea de laboratorio. Fortaegis prepara la producción industrial, desarrolla sus propios ASIC y ofrece una plataforma hardware-software para bastidores de servidores, equipos periféricos protegidos y electrónica embebida.
La tendencia ya es visible también entre grandes fabricantes. Intel y Fortinet decidieron trasladar la protección al silicio al crear el nuevo Security Processor 6 especializado, diseñado para el procesamiento de tráfico y funciones de ciberseguridad de alto consumo de recursos.
Para los drones, una lógica similar aparece en otros proyectos. Los desarrolladores ya integran funciones de protección directamente en los sistemas microprocesados de los drones, de modo que los datos importantes se generen y verifiquen dentro del propio aparato, y no solo en un servidor externo.
El nivel de hardware también se considera una base para la protección frente a la amenaza cuántica. El proyecto internacional QUASAR-CREATE planea integrar criptografía postcuántica directamente en la arquitectura de procesador abierta RISC-V, de modo que la protección futura dependa del propio dispositivo del sistema de cómputo y no solo del software instalado sobre él.