Científicos hallan cómo preseleccionar rollos antiguos que pueden leerse sin desenrollarlos.

Los investigadores crearon una réplica moderna del rollo de Herculano, la carbonizaron casi como en la erupción del Vesubio y lograron leer las letras ocultas gracias al plomo en las tintas. El experimento mostró que incluso una pequeña mezcla de metal pesado aumenta drásticamente la visibilidad del texto en imágenes de rayos X y puede ayudar a seleccionar los rollos antiguos que son más fáciles de descifrar sin desenrollarlos físicamente.
La principal limitación sigue siendo la misma: el método se comprobó en un papiro fabricado ad hoc, no en los rollos cerrados procedentes de Herculano. Los autores consideran el trabajo como una prueba de principio y proponen buscar primero plomo en los manuscritos auténticos y, después, enviar los ejemplares más prometedores a costosos escaneos por rayos X.
El problema surge por la conservación inusual de la biblioteca. La erupción del Vesubio en el año 79 cubrió Herculano con unos 20 m de material volcánico. El calor convirtió el papiro en una masa frágil y carbonizada, pero los rollos conservaron la forma. Intentar desenrollar uno de esos rollos a mano fácilmente lo reduce a migas, por lo que los investigadores intentan reconstruir las páginas en la computadora a partir de imágenes tridimensionales por rayos X.
La tomografía por rayos X habitual ve mal las tintas antiguas. La base de muchas composiciones era hollín, y tras la carbonización tanto la tinta como el papiro están compuestos predominantemente por carbono y absorben la radiación de forma muy similar. La computadora obtiene una estructura compleja de capas, pero el límite entre la letra escrita y la superficie limpia sigue siendo muy débil.
El plomo cambia el panorama. El elemento pesado interactúa mucho más con la radiación de rayos X, por lo que las líneas comienzan a destacarse sobre el papiro carbonizado. Ya en 2016 los investigadores encontraron plomo en las letras de dos fragmentos procedentes de Herculano. La concentración resultó demasiado alta para explicar el hallazgo como una contaminación ocasional, aunque el papel exacto del metal en las tintas antiguas aún no se ha establecido.
Para la nueva comprobación los científicos tomaron papiro moderno y tintas de carbono, y luego añadieron al compuesto una sal soluble de plomo en distintas concentraciones. Los rollos se calentaron en un ambiente con muy poco oxígeno. Tras ese tratamiento el papiro se volvió negro y extremadamente frágil, aproximándose por su aspecto y estructura a las muestras antiguas.
En fragmentos aislados la toma por rayos X distinguió las líneas incluso con un contenido de plomo de 25 µg/cm², el nivel mínimo que probaron los autores. Las líneas sin plomo en las mismas imágenes prácticamente desaparecían sobre el fondo del material carbonizado. Después los investigadores escanearon un rollo modelo entero, construyeron su modelo tridimensional y desenrollaron mediante software las capas en espiral. Tras el desenrollado virtual parte de una frase escrita antes de la carbonización volvió a ser legible sin refuerzo adicional de la imagen.
Hay también una parte más práctica del método. Se logró detectar el plomo con un dispositivo portátil de análisis por fluorescencia de rayos X, sin necesidad de tocar el papiro frágil. Esta comprobación permite potencialmente revisar la colección y determinar de antemano los rollos cuyas tintas contienen metal pesado. Los ejemplares más prometedores se podrán escanear en equipos de alta resolución, en lugar de investigar cada rollo de forma igual de costosa.
Los rollos modelo también sirven para entrenar algoritmos. Los investigadores saben de antemano qué palabras están escritas en su interior, por lo que pueden comparar el texto recuperado con el original y medir con precisión los errores del sistema. Se pueden variar la composición de las tintas, el grosor de los trazos y la forma de carbonización, complicando gradualmente la tarea sin riesgo de dañar manuscritos antiguos.
El plomo, sin embargo, no convierte toda la biblioteca en un archivo fácilmente legible. Muchos textos antiguos están escritos con tintas carbonosas habituales, por lo que para ellos hay que buscar indicios mucho más débiles, como cambios microscópicos en la superficie del papiro. Un estudio reciente mostró que los algoritmos son capaces de distinguir las zonas escritas y las limpias incluso por las más pequeñas características del relieve, aunque la calidad depende en gran medida de la resolución del escaneado.
Las tecnologías de desenrollado virtual ya han superado el ámbito de las letras aisladas. El proyecto Vesuvius Challenge informa que en 2026 los investigadores consiguieron por primera vez desenrollar virtualmente y leer por completo un rollo de Herculano, mientras que más de 600 rollos siguen cerrados. La búsqueda de plomo puede ofrecer una forma sencilla de identificar cuáles de ellos tienen mayores probabilidades de desvelar texto con el nivel actual de tomografía por rayos X y análisis informático.