Los servicios de seguridad de cinco países se unen contra los herederos del legendario sindicato del crimen.
Los antiguos miembros del grupo han desaparecido del radar, pero sus tácticas han resurgido en la primera línea del ciberespacio.
Por qué las estrictas medidas de cumplimiento no impidieron que millones de personas acabaran en los bolsillos de los delincuentes.