Francia quiere saber quién financia las publicaciones sobre el "Occidente en descomposición".

Francia se prepara para una nueva guerra informativa. Las autoridades del país aprobaron la primera estrategia nacional estrategia para combatir la manipulación de la información de origen extranjero para los años 2026-2030. El documento fue adoptado por iniciativa del presidente, y su ejecución la coordinará el Secretariado General de Defensa y Seguridad Nacional.
París reconoce abiertamente que la injerencia digital desde el exterior se está volviendo cada vez más frecuente y sofisticada. En este contexto, las autoridades quieren proteger los debates públicos, preservar la libertad de expresión y, al mismo tiempo, impedir la influencia encubierta de Estados extranjeros en los procesos políticos.
La estrategia se articula en torno a cuatro ejes. El primero se refiere a la resiliencia de la sociedad. En Francia se creará una Academia para la lucha contra la manipulación de la información con base en el servicio VIGINUM, que ya se encarga del monitoreo de la injerencia digital extranjera. El Estado pretende desarrollar la formación y la investigación en el ámbito de la resiliencia informativa, integrar programas de servicio civil y de preparación militar, así como involucrar a las comunidades locales en labores de divulgación.
La segunda dirección se centra en la regulación de las plataformas y servicios en línea de inteligencia artificial generativa. Francia pretende aplicar de forma activa las disposiciones de la ley europea de servicios digitales y lograr la eliminación de contenido ilegal y cuentas ficticias, así como una mayor transparencia de los algoritmos. Se prestará atención particular a la publicidad y a los mecanismos de monetización de las plataformas, a través de los cuales pueden financiarse operaciones de injerencia extranjera. Las autoridades buscan aumentar la trazabilidad de esos esquemas.
El tercer eje está relacionado con el refuerzo de las capacidades operativas del Estado. Se planea ampliar la red de vigilancia y detección de ataques informativos, fortalecer la coordinación entre ministerios, estructuras diplomáticas y militares. Francia también preparará una doctrina interministerial de respuesta que permitirá utilizar instrumentos técnicos, diplomáticos y judiciales, especialmente durante las elecciones. Adicionalmente, las autoridades pretenden desarrollar el análisis de fuentes abiertas y apoyar a la comunidad de analistas independientes.
Finalmente, el cuarto bloque se refiere a la cooperación internacional. París propone crear una red europea de servicios dedicada a contrarrestar la injerencia digital extranjera y elaborar una línea democrática común de respuesta a la manipulación de la información. Francia pretende promover este enfoque en el marco de la Unión Europea, el Grupo de los Siete, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las Naciones Unidas (ONU) y otros foros internacionales.
La coordinación general de la implementación de la estrategia la asumirá el Secretariado General de Defensa y Seguridad Nacional adscrito al primer ministro. El papel clave en la evaluación de amenazas y el apoyo a las acciones de las autoridades lo conservará el servicio VIGINUM, creado para contrarrestar las operaciones digitales extranjeras de influencia.