Un dispositivo de 159 dólares hace que Intel TDX y AMD SEV‑SNP acepten datos antiguos como si fueran nuevos.
Una prueba de concepto pública, en pocos días, aprendió a comprometer servidores masivamente, volcar código y borrar sus huellas.
No hace falta cuenta para el ataque; el plazo federal para actualizar ya venció.
Un mensaje especialmente elaborado convierte la pasarela de correo en una vía para el control total del sistema.
El experimento se hizo sin hackeos, sin bases de datos privadas ni acceso a las máquinas de votación.
Los satélites ya detectan lo que suele escaparse de los informes oficiales.
La electrónica dio un paso más hacia los sistemas biológicos.
El futuro llegó al salón, pero aún no sabe qué hacer allí.
La NSA inicia la mayor reforma de su historia.
Fortaegis pretende usar las propiedades físicas del silicio como nueva raíz de confianza
La carrera por infraestructuras, valorada en billones, depende cada vez más de fondos que todavía no existen.
Por un fallo digital, ahora puede acabar pagando quien no tuvo nada que ver con el incidente.
Los dispositivos wearables dejan rastro, incluso cuando parecen totalmente normales.
Las arquitecturas secretas ya no protegen a los sistemas del escrutinio externo.
Una función aparentemente inofensiva se convirtió en un canal silencioso para introducir código malicioso.