Europol explica por qué los menores se sienten a gusto en comunidades extremistas

Las fuerzas del orden europeas presentaron los primeros resultados de la operación Project Compass, dirigida a la red extremista descentralizada The Com. Tras un año de trabajo, agentes de 28 países identificaron a decenas de sospechosos y ayudaron a víctimas que los atacantes reclutaban a través de servicios en línea habituales entre los adolescentes.
Project Compass es coordinado por el Centro Europeo contra el Terrorismo de Europol. A la iniciativa se sumaron los Estados de la Unión Europea, así como Noruega, Suiza, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelandia. Los participantes establecieron un intercambio de información operativa y llevaron a cabo investigaciones conjuntas para detectar y frenar más rápidamente la actividad de la red.
The Com opera en un entorno digital fragmentado. Los miembros de la red utilizan redes sociales, mensajería, plataformas de juego y servicios musicales para reclutar y radicalizar a adolescentes y personas vulnerables. La estructura descentralizada ayuda a la comunidad a cambiar rápidamente de plataformas y a evitar bloqueos, por lo que las autoridades deben coordinarse a nivel internacional.
Desde enero de 2025 Project Compass ha ayudado a proteger a cuatro víctimas. Las fuerzas del orden detuvieron a 30 presuntos miembros de la red, identificaron total o parcialmente a 179 sospechosos y a 62 posibles víctimas. Paralelamente, los países realizaron nueve actividades informativas conjuntas destinadas a prevenir la implicación de adolescentes en actividades extremistas.
La directora del Centro Europeo contra el Terrorismo, Anna Schöberg, afirmó que estas redes buscan intencionadamente a menores en espacios digitales donde los adolescentes se sienten cómodos. Según declaró, la cooperación internacional permite intervenir antes, proteger a las personas vulnerables y cerrar los canales de reclutamiento. Un solo Estado no puede hacer frente a esta amenaza en solitario.
Project Compass se incorporó a la agenda de la Unión Europea sobre prevención del terrorismo y del extremismo violento. La iniciativa está dirigida a la detección temprana de amenazas, a prevenir la radicalización y a ofrecer una respuesta operativa conjunta frente a los riesgos transfronterizos, tanto en la red como fuera de ella.